Hace un par de semanas se puso en contacto con nosotros una vecina de Madrid para pedirnos opinión profesional sobre un problema con el saneamiento del edificio, ya que a raíz de unas obras de ITE realizadas hace un par de años nota malos olores en el baño de su vivienda.
Tras realizarle un informe completo sobre el origen del problema y las posibles soluciones hemos pensado escribir un pequeño artículo para que todos los que tengáis un problema similar sepáis cómo actuar.
Para no extendernos mucho vamos a hablar directamente de dónde surge el mal olor y qué podemos hacer dentro de nuestra propia vivienda, y en una segunda parte del artículo comentaremos qué podemos hacer fuera, en la instalación comunitaria.
Mal olor en el baño, ¿de dónde surge?
En primer lugar aclarar que normalmente el típico olor de saneamiento (de alcantarilla o cloaca, como lo llaman algunos) sólo puede provenir de la bajante. Es la única tubería que, más tarde o mas temprano, conecta con la red general de saneamiento, donde como es lógico existen esos olores tan… característicos.
Otra cuestión es por dónde puede “escaparse” este olor. Y, claro, la respuesta es por cualquier poro, fisura o abertura que conecte con la red de saneamiento y no esté protegida por un sifón (que un poco más adelante explicaremos en qué consiste). Así que lo primero será comprobar los siguientes puntos:
- Estado de las juntas entre los sanitarios y el solado, sellando con masilla o silicona si no existe, es deficiente o se encuentra agrietado.
- Estado de la junta entre el inodoro y el manguetón si no está oculta en la pared.
- Estado de la junta de goma del bote sifónico.
La importancia del sifón
Tras comprobar los puntos anteriores tenemos que explicar qué es el sifón o cierre hidráulico… muy sencillo, es el mecanismo por el cual, gracias a la presencia permanente de agua en un punto determinado de la red de tuberías, se evita que el mal olor salga por desagües y rebosaderos.
El funcionamiento se puede ver en la imagen de la izquierda. Supongamos que el punto A es la bajante y en el punto B hay un lavabo. La propia forma de la tubería (existen otros mecanismos, como veremos, para producir cierre hidráulico) hace que siempre se quede acumulada una cantidad de agua que impide que el aire existente en el interior de la bajante salga por el desagüe del lavabo (en este caso por el punto B).
Esto que hemos visto es un cierre hidráulico o sifón individual típico, como el que podemos encontrar en muchos lavabos, bidés, fregaderos… pero existe otro tipo de sifón utilizado en los baños, el bote sifónico. De hecho, una instalación típica de un cuarto de baño suele tener el siguiente esquema:
Como se puede ver al bote sifónico se conectan elementos que casi siempre tienen un sifón individual (como el lavabo) y otros que no siempre lo tienen (como las duchas), actuando de sifón general antes de unirse al manguetón del inodoro y a través de este a la bajante. Una imagen más real de todo esto, vista desde abajo, podría ser esta:


Os enlazamos el segundo artículo publicado en la revista Eco Norte de este mes (zona de Barrio del Pilar y Fuencarral, en Madrid), donde hemos hecho un resumen de las subvenciones disponibles en Madrid para las obras derivadas de una ITE desfavorable.




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